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miércoles, 24 de abril de 2013

ACÉRCATE A DIOS


NO TEMAS, TU ERES MI HIJO, ERES PRECIOSO A MIS OJOS, YO TE AMO.
¿Por qué buscas alimento en lo que no sacia y gastas tu jornal en lo que no alimenta?
Ven a mí y comerás cosa buena. gratis te daré manjares sustanciosos. Escúchame y tu alma vivirá. Is 55,1-3

EL DIABLO YA NO SE DISFRAZA



Antes el diablo tenía que disfrazarse con apariencia de bien, con piel de oveja, para poder colarse en cada corazón y en cada hogar, pues si vieran que era el lobo, le cerrarían la puerta y no podría entrar. Antes se rechazaba el mal y el pecado, pues se sabía de su efecto destructivo.
En la actualidad, en cambio, ya el “lobo” no necesita disfrazarse de oveja, sabe que es bien recibido por todas partes, por la inmensa mayoría, y así lo vemos cada vez más descarado, más abierto y visible, pues es comúnmente aceptado por la mayoría.
Ayer leo la noticia de que un dirigente del loby gay dice abiertamente que uno de sus objetivos es destruir a la familia, y ya a nadie le escandaliza ni disgusta eso; se ha creado una mentalidad y cultura en que todo se vale, todos creen tener derecho a todo, es el mundo y la “verdad de cada uno” y tiene que ser respetada por mala y dañina que sea, pues de lo contrario serás tildado de fanático, radical, peligroso, retrógrado, homófobo, …
El maligno, príncipe de este mundo, hace que se ponga de moda el ser malo, y sea mejor visto que el ser bueno. Ha puesto de moda y ha logrado que lo malo sea lo atractivo para los seres humanos; no lo tuvo muy difícil, pues al separarse de Dios queda entregado a su es su desorden egoísta, irracional y terco, amante del pecado sin importarle el daño que hace a sí mismo, a Dios y a los demás.
Las muestras de este actual descaro del diablo sin incontables; podemos reconocerlo en cada noticiero de televisión, en las portadas de los periódicos, donde la pornografía, el amarillismo y la tragedia saltan a la vista. Desde autoridades como policías y gobernadores, constantemente acusados de corrupción, narcotráfico, extorsión, secuestro,… hasta los más ignorantes que se entregan a la maldad, al crimen, a la extorsión y a toda clase de extravío.
El pecado ya no es algo a evitar, sino el bocado atractivo que no se puede resistir, del que se hace propaganda explícita en los medios y parece que se quiere fomentar, incluso con inversiones descomunales de dinero, para que todos los gobiernos aprueben aborto, matrimonio homosexual, equiparado al heterosexual, con derecho a adopción, suicidio asistido, eutanasia, droga legal, etc. Se fomenta el mal por todos los medios, como si fuera el ideal a alcanzar, confundiendo así el trigo con la cizaña, para que todos coman la mentira como si fuera verdad y el mal como si fuera el bien. Ya lo decía Isaías 1,2:
“Oíd cielos, escucha tierra, que habla Yavéh: hijos crié y saqué adelante, y ellos se rebelaron contra mí. Conoce el buey a su dueño y el asno el pesebre de su amo, pero Israel no conoce; mi pueblo no discierne”. O con reclamos como: “No sean irracionales como caballos y mulas”.
Para hacer atractivo un producto hay que asociarlo con el pecado, pues eso es lo que más atrae al ser humano, por lo que todo nos lo quieren vender desde el atractivo sexual o pecaminoso, cualquiera que sea. La conocida campaña de la mayor empresa de helados que puso a sus helados los nombres de los 7 pecados capitales, para todos lleguen a pedir uno de ellos y a disfrutarlos.
El maligno ya es anunciado y promocionado en la versión de cualquiera de los pecados capitales que destruyen a la humanidad. La sociedad de consumo estimula a caer en todos y cada uno de ellos, construyéndose a sí misma sin Dios, al margen, aislada, resignada a la no salvación, a ser un animal de otra especie, a no tener vida después de la muerte, y abocada a disfrutar el aquí y ahora, sin importar la destrucción e infelicidad causada por sacar a Dios de la vida. No quiere lo que contraríe al ego, ley del mínimo esfuerzo y búsqueda del placer de los sentidos como único y máximo ideal, así se entroniza su propio egoísmo y saca a Dios de la vida.
Algunos no se han resignado a perder salvación tras esta vida, pero han preferido creer en otras ideas humanas, como reencarnación, o tantas teorías de nueva era, de auto-redención, auto-engañándose y creyendo en una salvación al margen de Dios, sin Dios, basados en su propia irracionalidad o en estados semi-inconscientes que han hecho ver a algunos el túnel y la luz después de él. Prefiriendo creer en sí mismos que en Dios, prefiriendo creer en teorías frágiles, que en la doctrina sólida de la revelación que Dios ha hecho de sí mismo desde hace siglos, prefiriendo cimentarse en arena que en roca.
Y así entronizará falsos dioses, ídolos que le den por su lado, supersticiones baratas, engaños que prometen darle a su ego todos sus caprichos si pone en ellos su fe. Así ídolos absurdos, amuletos, supersticiones, creencias irracionales sin consistencia alguna, como los nuevos brujos y brujas que toman tantas horas de televisión cada día; o como también la llamada “santa muerte”, imagen tétrica y atemorizadora de la muerte en forma de esqueleto con hábito negro y una guadaña que representa la muerte. A nadie le asusta; la compran y la entronizan en sus casas, carros, calles; se la cuelgan en el pecho, sin darse cuenta de su propia ceguera:
“Tú dices: soy rico, me he enriquecido, nada me falta, y no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo. Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas, vestidos blancos para que te cubras, y no quede al descubierto la vergüenza de tu desnudez, y un colirio para que te des en los ojos y recobres la vista” Ap 3,17ss.
Muchos se quejan diciendo: Dios nos abandonó. Ignoran la palabra de Dios que asegura que Dios no nos puede abandonar, que nada nos puede separar de su amor. Pero son ellos quienes abandonan a Dios y le acusan de haber sido abandonados. No abren su oído a Dios, no quieren saber de Él, no quieren conocerlo, pero quieren que Dios les escuche y les atienda sus pedidos. Es decir la tendencia humana a endiosarse, quiero mandar y ordenar y que hasta Dios me obedezca y cumpla mis pedidos y caprichos, pero yo no quiero atender los suyos ni servirle.
Le sacamos de nuestras vidas, dejamos toda clase de oración y referencia a Él en nuestras casas, lo prohibimos en los espacios públicos, convertimos en tabú el tocar el tema o hablar de Él. Te demandan si pones en tu lugar de trabajo afiches o imágenes del Dios revelado en Cristo; no pasaría nada si fuera de cualquier otra religión, superstición o diablo. Las leyes de muchos países –cada vez más- prohíben alusiones públicas a Dios, ni en imágenes, ni en los medios, ni en películas, ni en música,… eso se relega, no sale en los cines, no se quiere en lugares de venta, etc. Y aun se atreve el hombre osado a acusarle a Él de abandono.
Lo que esta situación tiene como consecuencia lógica es el aumento de toda clase de maldad: ya nadie puede fiarse de nadie, aumentan dramáticamente las estadísticas de robos, delincuencia, suicidios, encarcelados, locos, rupturas familiares, divorcios, abortos, asesinatos, etc. El diablo logró lo que quería desde el principio: separarnos de Dios, para que quedemos a merced suya, desprotegidos para deshumanizarnos y caer en toda clase de maldad.
Así se pone de manifiesto el diablo desde los orígenes: en el génesis, con las metáforas de la creación, aparece el diablo engañando, que es lo que sabe hacer, para separar al hombre de Dios. Así hizo toda la historia, llevando a reyes y autoridades, incluso religiosas, al pecado, a matar a hombres de Dios y profetas; así lo vemos también en la vida de Jesús mismo, queriéndole llevar a desobedecer a Dios y a someterse a él, como quiere hacer también con todos y cada uno de nosotros. CADA UNO DECIDE QUIEN SERÁ SU PASTOR Y SU GUÍA, y eso determinará a dónde llega, si a la Vida o a la destrucción, al igual que sucede con las decisiones que tomamos ya en este mundo.
¿A quién prefieres creer a ti mismo, a los demás o a Dios? ¿Quién quieres que sea tu guía? ¿A dónde se encamina el mundo apartándose de Dios? ¿Qué consecuencias tiene guiarte por ti mismo o por el mundo y qué consecuencias tendría dejar que Jesús sea tu guía y buen pastor?

sábado, 5 de enero de 2013

AMA Y VIVIRÁS

EL VERDADERO SENTIDO DEL HOMBRE SÓLO SE ENCUENTRA EN EL AMOR
 "Mi peso es mi amor". Éste me lleva a donde me lleva. Tu Don: ESPÍRITU DE AMOR, nos impulsa y nos lleva hacia lo alto . Nosotros ardemos y nos movemos en el amor. El amor es una fuerza que atrae a toda la persona . En efecto, cada persona sigue la suerte de lo que ama . Todo amor está dotado de su propia fuerza y cuando está presente en un corazón enamorado no puede quedar inactivo, necesariamente empuja a la acción. ¿Quieres saber cómo es tu amor? Observa a qué te empuja. No os exhortamos, por lo tanto a no amar, sino a no amar el mundo para que podáis amar con libertad a Aquél que ha creado el mundo . Escoge aquello que quieres amar, lo demás viene por sí solo .

LA ESENCIA DE LA VIDA HUMANA ES EL AMOR
Nuestra calidad de vida será según la capacidad de nuestro amor. La clave y el secreto más importante del éxito de la vida será según el amor que encontremos. La clave de una vida feliz, abundante, verdadera y completa es la que está llena de amor. Una persona puede poseer todo, pero si no posee el amor es infeliz. Un periodista confesaba de Greta Garbo: "Ha sido infeliz toda su vida, aún en los años 30, en el ápice de su legendaria carrera en Hollywood, cuando el mundo entero estaba a sus pies, estaba sola, atormentada, sin amor. No lograba entenderse a sí misma y la conciencia de su soledad le robaba la paz. Terminó sola, riquísima, pero hipocondríaca y avara". Por otra parte, Madre Teresa de Calcuta, por ejemplo, encarna una vida feliz llena de amor. Su rostro destella amor. Su vida está centrada en el amor.

EL AMOR EN EL CENTRO DEL HUMANISMO El mundo nuevo es un mundo hecho de amor. La solidaridad debe ser el nuevo nombre de este mundo. No es un sentimiento superficial de vaga compasión por los otros, es el compromiso por el bien del prójimo con la determinación fija y perseverante de comprometerse por el otro dispuesto a perderse en favor del otro en vez de aprovecharse de él, a servirlo, en vez de oprimirlo. Nuestra sociedad está enferma de falta de amor. Tiene necesidad de una relación no de dominio, sino infinitamente abierta al diálogo, a la comunicación, al amor. El amor que necesita la nueva civilización no es egoísta ni posesivo: es un nuevo amor nacido de la libertad, del silencio, de la meditación, de Dios. Es necesario volver a la verdadera vida, al verdadero amor, al verdadero humanismo. Es necesario volver al hombre mismo.

EL AMOR ES EL VALOR MÁS PRECIOSO. EL DESEO MÁS PROFUNDO Y SAGRADO DEL HOMBRE El hombre ha sido hecho para relacionarse, para amar (Dios lo hizo así). Esto explica también la inmensa nostalgia que el hombre tiene de comunicarse, de amar a fondo y auténticamente. No hay ninguna persona humana que no tenga este íntimo deseo. Este penetra en todas nuestras relaciones, y permanece aún allí donde todo lo demás parece corrompido y depravado. Pero aún en el abismo de la desesperación y disgusto de sí mismo, aparece como una estrella alpina sobre el abismo el deseo de comunicarse con alguien, de encontrar una persona que de cualquier forma nos entienda y nos acepte. Este deseo de amar es el más legítimo en el hombre, es el derecho más sano y sacrosanto. No se puede reprimir este sano y profundo deseo. Los fracasos en el amor, en la relación, están en la raíz del ser del hombre, es LA MÁS PROFUNDA PASIÓN, que cada uno de nosotros llevamos dentro. El amor es el valor más precioso, aquel que es más buscado y deseado: "Si alguien ofreciera todas sus riquezas a cambio del amor, tan sólo recibiría desprecio" (Cant 8,7). "Un amigo fiel no tiene precio, su valor no se mide con dinero" (Sir 6,5). El amor no tiene precio, su valor es inestimable, quien lo posee afronta seguro la vida, quien lo encuentra ha encontrado el más grande tesoro, vale mucho más que las perlas (Prov 31,10). El empobrecimiento de la calidad de la vida viene del empobrecimiento de la calidad del amor y de la relación. Los procesos de desvalorización de la calidad de la vida tanto a nivel físico, cultural como espiritual (la escalada de la delincuencia, de la violencia, del número de suicidios), sólo son superables mediante un regreso profundo al amor como centro de la vida.
LA SEMEJANZA CON DIOS Y EL DESEO DE COMUNICARSE Y DE AMAR (N.C.I.C.356) "Dios creó al hombre a su imagen y semejanza" (Gn 1,26-27). La semejanza con Dios explica este deseo de diálogo de relación de comunión, de amor. Desde el inicio de la creación Dios ha puesto a todo hombre en esta situación existencial necesitada de diálogo con Él y con los otros. El deseo de amar responde a nuestra identidad, está escrito en el corazón del hombre porque el hombre ha sido creado POR AMOR y PARA EL AMOR. El Amor no deja de atraer hacia sí al hombre. Esta herida que llevamos dentro para siempre es un reflejo de Aquél que nos ha hecho: es Dios mismo que nos ha dado esta pasión. Es Dios mismo que puede también satisfacer esta ansia profunda. Es Dios mismo quien ha puesto la pasión y es El quien viene a nuestro encuentro. El es comunicación, es el verdadero amor que nosotros buscamos .

EL HOMBRE BUSCA A DIOS, ES CAPAZ DE DIOS (NCIC, I) Dios que ha creado al hombre por amor, también lo ha llamado al amor. Esta es la vocación fundamental e innata de todo ser humano. En efecto, el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios que es AMOR (1Jn 4,8-16). La búsqueda de amor se transforma en un deseo profundo de Dios, en una búsqueda de Dios que es el amor absoluto, indefectible, infinito, eterno. Este es el verdadero fin del hombre. El HOMBRE es capaz de Dios, de conocerle, de darse libremente y de entrar en comunión con Él.
El HOMBRE, con su apertura y búsqueda de la verdad, de la belleza, de la libertad, del amor, expresa su búsqueda de Dios. Con su libertad y la voz de la conciencia, con su aspiración al infinito y a la felicidad, el hombre se interroga sobre la existencia de Dios, el hombre siente el deseo de Dios, busca a Dios, es "capaz" de Dios (K. Rhaner). Dios en sí mismo es su principio y su fin último.

EL AMOR


1 Corintios 13

1 Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe.

2 Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy.

3 Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha.

4 La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; 5 es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; 6 no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad.

7 Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta.

8 La caridad no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia.

9 Porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía.

10 Cuando vendrá lo perfecto, desaparecerá lo parcial.

11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño.

12 Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido.

13 Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad.


 

¿Porqué más de la mitad de los que dicen y creen amarse para toda la vida se separan tan rápido con odio en su corazón?

En el mundo la mayoría de personas, desconociendo al que es la Verdad y nos la reveló, vive en la mentira y en el engaño de sí mismos. Creen amar cuando sólo conocen el egoísmo que es lo contrario al amor. El amor no es egoísta. Se puede definir el amor como no buscar el bien del amado. Eso implica en su primer nivel, el más bajo, un respeto, nivel al que muchos desde su egoísmo no pueden alcanzar, pues viven más centrados en sí mismos, más pendientes de sus propios deseos y caprichos, de la propia felicidad y gustos que de la de quien creen amar.

Quieren al otro, pero ¿quién lo quiere? Su propio ego, para sí, para su propio bienestar, es su antojo y capricho. No piensa en el bien del otro sino en el de sí mismo. No le interesa la voluntad del otro sino la propia. Esclavizado por el propio ego que es un tirano que somete al que se deja llevar por él y no se domina a sí mismo.

Jesús por el contrario nos enseña el verdadero amor: un amor que no sabe de egoísmo, que sólo puede tener el hombre libre de la tiranía del propio ego, el que tiene dominio de sí mismo para poder buscar el bien y la felicidad del amado.

La palabra de Dios también nos dice que el que ama guarda los mandamientos de Dios, hace la voluntad de Dios (Jn 14,19). Y es que el verdadero bien del otro con frecuencia no es la voluntad del otro, sino la de Dios. Como el niño que no quiere  inyectarse, que quiere dulces o cosas dañinas, así también los adultos pueden no saber lo que realmente necesitan y conviene, por la naturalmente reducida mirada humana.

Ese amor no se conoce si no se recibe de Dios:

-¿Recibes el amor de Dios en la oración? ¿Te dejas amar por Él? ¿Lo experimentas?

Con ese amor en el corazón se puede amar de verdad. Se va al otro para dar y no para recibir ni mucho menos para exigir. Somos llamados a ser amor como El es.

lunes, 24 de diciembre de 2012

FELIZ NAVIDAD


El Arzobispo de León, Mons. José Guadalupe Martín Rábago, llamó a los mexicanos a rescatar la Navidad del paganismo al que el mundo la está llevando, y que hace que haya personas que celebran esta fiesta pero ya no creen en Cristo.

"Ante el vacío de un mundo que ha comercializado estas fiestas, hasta casi paganizarlas, debemos los cristianos rescatarlas y vivir la alegría que comunica el Espíritu Santo a quienes esperan a un Cristo que sigue vivo, cercano y capaz de llenar las aspiraciones más íntimas de nuestros corazones", señaló el Prelado en su mensaje por Navidad.

El Arzobispo recordó que el cristiano que se ha preparado espiritualmente para esta fecha, se dispone a escuchar el mensaje que nos habla del amor del Padre que envió a su Hijo para rescatar al hombre del pecado. Sin embargo, "hay quienes celebran la Navidad, pero ya no creen en Cristo, ni esperan nada de Él; su celebración se ha vuelto vacía, desprovista de sentido y reducida sólo a consumismo y despilfarros".

En ese sentido, Mons. Martín Rábago llamó a renovar la esperanza cristiana que tanto necesita México "en estos momentos tan difíciles", donde "hay desaliento, frustración y pesimismo".

"¿Cuál podría ser hoy la base de una esperanza que no defrauda? Para quienes tenemos fe en Dios la respuesta es clara: la esperanza se funda en Dios, en la seguridad de que Él está con nosotros", afirmó.

El Prelado recordó que "la Navidad es la fiesta de la esperanza" y que "de esta esperanza los creyentes sacamos la fuerza para convertirnos en constructores de paz, para aportar generosamente ideas e iniciativas, tiempo y esfuerzo para construir una sociedad en la que se respire el oxígeno de la fraternidad y de la alegría para vivir".


miércoles, 31 de octubre de 2012

COMIENZA AÑO DE LA FE


QUÉ NO ES LA FE:

1. No equivale a la sugestión, ni a “pensar con el deseo.”

2. No es lo mismo que una actitud optimista, a la manera del pensamiento positivo.

3. No es la simple repetición de frases de religión, en caso de que uno ni siquiera las entienda ni acoja de corazón.

4. No es irracionalidad, como si al apagar la razón empezara la fe, o al apagar la fe empezara la razón.

5. No es simple costumbre o práctica social establecida.

6. No es simple sentimiento que puede estar como puede no estar.

7. No son ratos de iglesia, de devoción o de oración, sin congruencia en la vida.

8. No es asistir a prácticas religiosas, ni es incluso ser religioso, pues sin buena formación puede ser simple superstición o idolatrías.

9. No es seguir viviendo sólo los valores de la tierra, desde el desorden egoísta humano.

10. No es una ideología, ni una filosofía, ni siquiera seguir unos mandamientos o una moral.

QUÉ SÍ ES LA FE:

1. Es el primero entre los dones que el Espíritu Santo otorga a un ser humano, cuando le concede afirmar con certeza el ser y el obrar de Dios.

2. Es la RESPUESTA que damos a la PROPUESTA de Dios en la persona de su Hijo Jesucristo.

3. Es un movimiento de confianza y entrega total hacia Dios porque hemos descubierto su bondad, sabiduría y poder.

4. Es la perfección máxima que puede alcanzar nuestro entendimiento en esta tierra porque al abrirse a creer se apoyo en el entendimiento mismo de Dios.

5. Es el lenguaje común, el código genético mismo, de la iglesia, pueblo santo que ha nacido de la predicación y es regido por el cuidado de los apóstoles y sus sucesores.

6. Es un conocimiento, una certeza que procede de la experiencia de Dios, y que ya nada ni nadie puede quitar.

7. Es toda la vida vista con unos ojos nuevos, que reconocen a Dios y trata de vivir agradándole y sirviéndole, como El desea, creyendo todas las verdades que Él ha revelado en su Palabra.

8. Es una vida nueva, adherida a Cristo como salvador y Señor. Es la luz que guía toda la vida.

9. Es vivir en el Amor, no guiado por las propias tendencias egoístas, sino por su Espíritu de amor.

10.Es una nueva manera de ver, pensar y actuar, impulsada por Dios mismo, quien habita en nosotros dándonos nueva vida por medio de la fe. Es vivir la vida divina y eterna que es Amor.