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sábado, 2 de mayo de 2009

PROBLEMAS CON SABIDURÍA

COLGANDO LOS PROBLEMAS

Había contratado a un carpintero, para ayudarme a reparar una vieja granja; el primer día de trabajo fue muy pesado y difícil, pues todo le salió mal: Su cortadora eléctrica se dañó, lo hizo perder una hora de trabajo, y para colmo, su viejo camión no quiso arrancar.

Decidí llevarlo en mi coche a su casa, y mientras lo llevaba, se sentó en silencio, triste y enojado. Cuando llegamos, me invitó a conocer su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando la punta de las ramas con ambas manos.

Cuando su esposa abrió una puerta, ocurrió una transformación sorprendente. Su bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa. Me presentó con alegría a toda su familia y después me acompañó hasta el coche.

Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo que había hecho un rato antes. - "Oh, ese es mi árbol de problemas", contestó. "Sé que no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego mañana los recojo otra vez".

"Lo bueno es", dijo sonriendo, "que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior".

LA OBRA NOS HABLA DEL AUTOR-CREADOR

jueves, 16 de abril de 2009

RELIGIOSIDAD ERRÓNEA III

Religión servilista. Así vivida por personas que ante la absolutización de un Dios juez y guía, viven su religión como una sumisión irresponsable que les anula y les priva de su propia capacidad de decidir y de realizarse como personas felices. Viven su fe como sumisión, debilidad y temor. Les vuelve miedosos, cobardes y sin confianza en la razón. Más como esclavitud que como libertad, más de siervo que de amigo.

Religiosidad ignorante, del que no conoce a Dios ni lo quiere conocer, prefiere quedarse con su prejuicio natural de un Dios que todo lo puede y que nos hace favores, para pedirle todo lo que se quiere. No quiere saber más de Dios, ni de lo que pide o dice ni de cómo se revela ni de cuál es su plan de salvación,... Le da igual cómo es o si se reveló o no; no le interesa saber nada, sólo quiere ser escuchado por Él en sus pedidos. Es una religión no liberadora ni sanadora, no plenifica ni da el fruto que daría una verdadera fe. Es equiparable a cualquier superstición pagana, en la busca egocéntrica de la buena suerte y fortuna, que es lo único que busca; se quiere servir de “dios” sólo para el propio beneficio, lo que acaba siendo un perjuicio.

Dios de bolsillo. Hacen a Dios a su medida personal, en vez de esforzarse por amoldarse a lo que Dios pide. Quieren un Dios que se identifique en todo con su propia mentalidad, en vez de esforzarse por acoger la de Dios. Así no pueden ni quieren cambiar, ni dejan a Dios ser Dios en sus vidas, pues se endiosaron a sí mismos, sin dejar que Dios les guíe.

Un Dios genio de la lámpara, de quien solamente quiere a Dios para tener buena suerte. Es muy común en tantas personas que ponen imágenes religiosas en vehículos o negocios, para que les vaya bien y nada más. No practican religión alguna. Por lo que esas imágenes son tratadas como simples amuletos para la buena suerte por estas personas supersticiosas. Y como es lógico, tienen mucho de las dos características anteriores: hacen con Dios lo que quieren, y son ignorantes de Él, sin interés por conocerlo.

Un Dios reducido a unas doctrinas, de las que se apropiaron unos “profesionales de la religión”, más afanados por enseñar esas doctrinas, de las que se hicieron expertos, que por vivirlas, como lamentaba Jesús de los mismos fariseos. Cuántos al frente de grupos religiosos son teóricos profesionales, que viven de la religión más que preocuparse por vivirla, creyendo que tienen a Dios en ese manojo de conceptos de catecismo, sin conciencia de que Dios excede con mucho a todo conocimiento y de que no podemos reducirlo a esos conceptos, ni mucho menos pretendernos dueños de la verdad, pues sólo podemos verla parcial y subjetivamente.

Religiosidad literalista, de los integristas o fundamentalistas que se quedan en la ley, más que en la gracia, en la letra que mata, más que en el espíritu que da Vida. Toman la biblia o las doctrinas eclesiales al pie de la letra, sin criterio alguno de discernimiento. Llegan así a hacer interpretaciones inadecuadas, pues sacan textos sueltos del contexto, sin importarles si es AT o NT, sin criterios de interpretación ni apertura a posturas distintas. Se hacen rigoristas.

Dios bombero. Así podemos llamar al dios de los que sólo se acuerdan de Él cuando están en apuros o con alguna necesidad. Sólo entonces piensan que Dios existe y recurren a Él. Cuando no hay problemas graves viven con total indiferencia a Dios, con autosuficiencia y totalmente al margen de Él.

Es claro que son características que podemos encontrar muchas de ellas en una sola persona o grupo, pues algunas están correlacionadas o son aspectos muy similares, pues unos pueden estar implicados en otros. Pero una buena formación cristiana, a la luz de la Palabra de Dios y de la razón e inteligencia humana, puede librarnos de estos errores que tanto daño hicieron a la gente por siglos y tanto daño hacen aún hoy a personas de la Iglesia, siendo también un estorbo para la buena propagación del Evangelio y de la vida nueva en Cristo.
Hay muchas alusiones aquí hechas a prácticas religiosas legítimas desde una fe bien entendida como hacer ayuno, peticiones a Dios, etc., pero eso mismo que puede hacerse correctamente y con auténtico sentido cristiano, puede también hacerse de modo erróneo y separarme más del plan de Dios en lugar de acercarme a Él.


¿Hay alguna de estas características con la que te has sentido un poco reflejado?
¿Has conocido a alguien que cometa algunos de estos errores? Piensa ejemplos. ¿Cuáles te parecen los errores más peligrosos o más comunes a evitar?
¿Qué consecuencias pueden tener estas ideas distorsionadas de Dios?
¿Qué te parece fundamental para vivir nuestra fe de modo adecuado?

lunes, 23 de marzo de 2009

Religiosidad errónea II

Religión, refugio de seguridad. Ve el mundo como malo, busca oasis, seguridad y refugio en la religión ante experiencias de frustración y fracaso en el mundo. Ve la religión como tabla de salvación haciéndose escrupuloso cumplidor de normas, no busca a Dios para una relación personal auténtica, ni por auténtico conocimiento de Dios y amor a Él, sino por decepción del mundo, al que sataniza y ve de mal en peor y del que prefiere huir.

Dios instrumento, o medio para la propia satisfacción y bienestar. En realidad sigue en la inmadurez y egocentrismo desde el que sólo le interesa su comodidad y satisfacción, para la cual Dios es un instrumento, tomando de Él solamente en la medida que le causa beneficio propio, y desechando lo que le exige renuncia y compromiso (autoengaño).

Credulidad absurda, ingenua, superficial, insustentable y ciega es la que muchos tienen al creer en cualquier devoción sin fundamento alguno; es una religiosidad acrítica, que deja entrar la mentira y el engaño con gran facilidad. Dan cabida en su fe a todas las corazonadas que quieren inventar o les parecen bonitas (con énfasis en lo emocional) sin rigor de conocimiento y sustentación. Aferrados a prejuicios e ideas irracionales y preconcebidas. Siempre abiertos a toda clase de creencias y manifestaciones “divinas” con total ingenuidad, siendo así una credulidad temeraria.

Fundamentalismo. Es otro modo de vivencia “patológica” de la religión por su postura rígida, inflexible, intolerante, que no da lugar al diálogo con ideas diferentes, pues se cree en posesión de la única verdad, por lo que los demás están mal. Exige e impone autoritariamente sus dogmas para que sean respetados por todos, entiendan o no, quieran o no, con obediencia ciega. Se postula como único camino de salvación.

Religiosidad sentimental, en la que la fe se reduce a un sentimiento y se vive solamente en busca de sentimientos bonitos, sin darle importancia a la vivencia de la Palabra de Dios, ni al conocimiento doctrinal, ni al compromiso, etc. Todo lo que se busca es sentir agradablemente, con luces, músicas, grupitos, lecturas, oraciones y temas bonitos, haciéndose dependientes de esta especie de “cuento de hadas” para sentirse bien y alejados de la realidad. Así se les hace fácil el cambio a iglesias sectarias si les gustan más, sin criterio alguno, sin importar doctrinas o veracidad.

Fanatismo religioso, es el que presentan las personas que no pueden hablar de otra cosa que no sea la religión, que viven obsesionadas con ese tema y condenan todo lo demás como malo. Quieren imponer su mentalidad a todos y a toda costa, a tiempo y a destiempo, de manera importuna; acaban por hacerla odiosa para todos los que los oyen y ganan más enemigos que amigos de esa “religión” que tratan de inculcar de modo impositivo y dictatorial.

Religión satanizadora (condenatoria) es la que vive mucha gente de religiosidad estricta que sataniza todo lo del mundo; más papistas que el Papa, son los que decía Jesús que ni entran ni dejan entrar, porque imponen cargas pesadas que ni ellos llevan. Así se la pasan condenando todo lo que hay: terapias alternativas, prácticas, bailes,... presentando una religión desagradable y difícil, presentando así el camino de Jesús más pesado que feliz y plenificante.

Angelismo. El hombre que busca un espiritualismo desencarnado, que opone y enfrenta a todo lo corpóreo y material como algo malo y enemigo de su realización espiritual anhelada. Su idea errónea del deber encubre o anula su ser lo que trae graves consecuencias a sus relaciones humanas. Tiene una idea caricaturizada de Dios.

Religión a la carta del que toma los elementos que le gustan de una religión y desecha los que no le gustan, normalmente desde la ignorancia casi total de la misma. Quiere unos elementos y no otros, perdiéndose de vivir los frutos de esa fe integral.

Religión sincrética donde podrían incluirse abundantes grupos y personas que mezclan aspectos religiosos de toda índole; pueden combinar elementos del catolicismo con otros del hinduismo, budismo o incluso con otras filosofías, santerías, creencias, esoterismo, etc., creando una mezcla que se convierte en una pseudo religión idolátrica y neopagana.