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sábado, 17 de enero de 2009


La parábola

Los discípulos le preguntaron al maestro por qué acostumbraba esclarecer la verdad contando una historia.

- Se los explicaré contando una parábola sobre la propia Parábola, respondió.

Un día, la Verdad andaba visitando a los hombres sin ropas y sin adornos, tan desnuda como su nombre. Todos los que la veían le daban la espalda, por miedo o de vergüenza. La Verdad recorría la tierra, rechazada y despechada.. . Una tarde, desconsolada y triste, la Verdad encontró a la Parábola, que paseaba en un traje bello y colorido.

- Verdad... ¿por qué estás tan abatida? Preguntó la Parábola.

- Porque soy tan fea que los hombres me evitan, replicó la Verdad.

- Qué disparate, rió la Parábola, no es por eso que los hombres te evitan. Toma, ponte mi ropa y verás lo que acontece.

Entonces, la Verdad se puso uno de los vestidos de la Parábola, y por donde pasaba era bienvenida.

El maestro sonrió y dijo:

- "Pues la verdad, es que a los hombres no les gusta encarar a la Verdad desnuda".

Señor:
Danos la valentía de aceptar la Verdad tal cual es, sin prejuicios, sin anteponer al ego, ni a lo que nos han hecho creer los hombres sin Dios.

SI PERMANECEIS EN MI PALABRA SERÉIS VERDADERAMENTE MIS DISCÍPULOS; CONOCERÉIS LA VERDAD, Y LA VERDAD OS HARÁ LIBRES.
Jn 8,31s.

viernes, 9 de enero de 2009

HECHOS DE APÓSTOLES


JESÚS QUIERE NUESTRA FE EN ÉL, PERO BASADA EN LA EXPERIENCIA.

SOLO ASÍ SERÁ UNA FE SÓLIDA Y FECUNDA.

LA FE Y LA RAZÓN SE COMPLEMENTAN Y NECESITAN MUTUAMENTE.

SEAN SENCILLOS COMO PALOMAS, Y ASTUTOS COMO SERPIENTES.

DIOS PARA SER FELIZ


Muchos actualmente no saben ni para qué sirve Dios; ni ven el lugar que le corresponde. Él mismo nos lo dijo: "He venido para que tengais Vida, y la tengais en abundacia", "para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea completo". Por eso la respuesta podría ser esta, Dios es para que seas más feliz. Desde ahora y por toda la eternidad. Con Él las alegrías aumentarán en cantidad y calidad, y las penas serán más ligeras y suaves, pues Dios les da un sentido que trasciende y Él nos ayuda a llevarlas y aceptarlas.

A Dios le gusta lo que suele gustarnos a todos, arte, tecnología, belleza, gozo, amor, lo agradable y feliz. Nos quiere felices, nos rodea de dones, visibles e invisibles, materiales y espirituales; son innumerables. El mal es un misterio que podemos atribuirlo a cualquier cosa antes que a Él, que es amor y bondad infinita. Atribúyelo al ser humano, pues es el principal causante de dolor y sufrimiento en el planeta, o al diablo, o simplemente al misterio, pero nunca culpes a Dios de mal alguno.

Creo que la cultura es un don maravilloso de Dios; nos dio la inteligencia que no deja de llevarnos a conquistar nuevas metas, a mejorar la calidad de vida con todas las riquezas naturales con que Dios nos prodigó este hermoso planeta tierra.


Y creo que deberíamos ser más agradecidos por todo lo bueno que hay en nosotros, como también lo hay en todos los que nos rodean y en el mundo en que vivimos.

¡Es tanto lo positivo por lo que podemos estar agradecidos con Dios!


Pero por encima de todo por Él mismo, que se nos da como don, amor, gozo, paz, mansedumbre, bondad, libertad, sabiduría, ciencia,… Frutos y dones del Espíritu que es Dios dándose en persona a nosotros, habitando en nosotros, queriendo la plena comunión amorosa con cada uno, colmando nuestro corazón de amor y gratitud.

De ahí que Dios sea ingrediente especial para ser feliz,

pues la felicidad es un fruto del Espíritu,

y solo se alcanza en el camino del amor que también nos es dado por Dios.


Unas propagandas desafortunadas iniciadas en Inglaterra dicen: “Probablemente no hay Dios, disfruta la vida”. Esto muestra la ignorancia de Dios y los prejuicios negativos y falsos que se tienen de Él. Me recuerda a otra propaganda de helados que dice "tanto placer parece pecado". Como si Dios fuera enemigo del placer o del bienestar y felicidad humana. Siendo Amor y creador de cuanto existe es Él quien más quiere nuestra felicidad, y nos ha dado el placer como uno de tantos dones.

Habría que decir más bien: “Dios existe, disfruta la vida”, pues Él vino para que tengamos vida en abundancia (cf. Jn 10,10; Jn 15,12). Dios que nos creó nos conoce mejor que nosotros mismos, sabe mejor que nadie lo que nos hace felices y desdichados. Nos traza el camino del amor, que fue el que tomó Jesús, porque sabe que sólo en esa vivencia encontraremos la felicidad, que es incomparablemente superior a lo que pueden darnos las satisfacciones esporádicas, con los que muchos ignorantes de Dios confunden la felicidad.

Cuando no se tiene el sol, se vive en la noche, donde solo se ven estrellas, como ídolos, incapaces de saciarnos como la luz del sol. Dios que nos ama como nadie y quiere nuestra felicidad no solo en ocasiones esporádicas y pasajeras, le da sentido a nuestra vida y nos enseña a amar para que seamos felices siempre.

En ocasiones reina el pesimismo en el mundo, parece que la “construcción social del conocimiento” que se hace actualmente tiene la tendencia a ver siempre lo negativo de uno mismo, de los demás y del mundo; a ver siempre lo que falta, lo malo, lo que no se tiene, dejando de reparar en tantos dones, bondades y beneficios de la vida, de nosotros mismos y de los demás; esta perspectiva de Dios nos liberaría de esa mirada pesimista que tanto daño nos hace, para ser más positivos y felices, así como agradecidos con Dios por todos sus dones. Pues Él es amor y es quien más desea nuestra felicidad, realización y libertad verdadera.

¿En qué te fijas más en las virtudes o en los defectos, de ti, de los demás…?
¿Te consideras pesimista u optimista, crees que eres más negativo o más positivo?
¿Tienes tendencia a ver más lo bueno o lo malo, a pensar bien o a pensar mal?
¿Te consideras agradecido o desagradecido con los demás y con Dios?
¿En qué te gustaría mejorar? ¿Qué crees que puedes hacer para lograrlo?

RESPETO Y EVANGELIZACIÓN


El Evangelio no se impone, sólo se propone, decía Juan Pablo II. Jesús así lo hizo, tratando con sumo respeto tanto a romanos como a judíos, a creyentes y a pecadores públicos. Se hizo amigo de todos y fue criticado por ello. Sumo respeto incluso a los que, sin conocerle ni ser de los suyos, expulsaban demonios en su nombre (Mc 9,38-40).

No podemos imponer la fe a nadie. La hemos de contagiar con palabras y testimonio de vida nueva en Cristo, con el amor de Jesús. Respetando como hijos de Dios a todos: sin importar credo, religión, raza, nacionalidad ni estatus de vida. Solamente así daremos un testimonio que les cuestionará y les atraerá hacia Jesús, cosa que obstaculizaríamos si actuásemos de otro modo, con prepotencia o pretensión de imponer nuestra fe.


Es posible ser amigo de musulmanes y de hindúes, de ateos y hermanos separados. Cristo, a lo primero que nos capacita es a vivir en comunión, con las diferencias que nos caracterizan. Nos capacita para vivir en el respeto y amor a todos, hombre y mujer, judío y griego, creyente y ateo. Con mucha más razón con otros cristianos, aunque sean hermanos separados que, a veces, algunos parecen mirar peor que a los ateos, cosa que creo que no debería ser, ya que comparten nuestra fe en Cristo y en la Palabra de Dios, lo cual es mucha ventaja sobre los no creyentes.


“Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. En efecto, todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo: ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer; ya que todos sois uno en Cristo Jesús” (Ga 3,26-28).

¿Conoces alguna persona de otra religión o de otra confesión cristiana? ¿Qué crees que pueden opinar de ti? ¿Qué testimonio te dan ellos y qué testimonio les das tú? ¿Crees que sería posible una amistad con ellos?
¿Qué preferirías para una de tus hijas, que se casara con un ateo, con un agnóstico o con un cristiano no católico?

domingo, 4 de enero de 2009

EL YO ENDIOSADO 5


Otros se han alejado de la fe y de Dios, incluso criticándolos, debido al contacto con integrismos o fideísmos exagerados que les han presentado la fe como algo repugnante o inadmisible: desde concepciones erróneas de un Dios castrante o castigador, hasta condenas innecesarias de muchas cosas perfectamente legítimas en una fe bien entendida, pasando por exageradas exigencias moralistas, etc. Una fe equilibrada e inteligente nos libra de satanizar lo que Dios no condena; lejos de cortarnos las alas nos da alas para volar alto y ser más felices.


Para concluir diría que no tengo nada contra la racionalidad, por el contrario, creo que fe y razón se complementan perfectamente, y se necesitan mutuamente. Tengo más contra la irracionalidad, al igual que muchos de los mencionados críticos. Hemos de evitar una fe temeraria no basada en la experiencia; hemos de librarnos de fanatismos e idolatrías, de creencias irracionales sin fundamento; hemos de ser inteligentes y astutos, como nos pide el mismo Jesús en diversas ocasiones, tanto para no malinterpretar textos, como para conocer mejor a Dios, para poder dar razón de nuestra fe y cimentarnos en terreno firme. De esta reflexión saco también una llamada de alerta: cuidado a atrevernos a interpretar textos bíblicos; antes de dar por hecho que sabemos hacerlo, cerciorarnos de cómo debe entenderse correctamente, indagando en lecturas, comentarios y estudios.


Hemos de tener sumo cuidado en lo que admitimos como verdadero, pues así como cuidamos lo que comemos y si lo encontramos estropeado lo evitamos para no tener una infección de estómago, así también deberíamos cuidar mucho lo que dejamos entrar en nuestra mente, que también se puede dañar seriamente si dejamos entrar mentiras como si fueran verdades. Habremos de tener experiencia de algo para conocerlo de verdad; pues las percepciones de otros pueden ser muy diferentes a las propias. Y también porque el padre de la mentira tiene mucho instrumento para propagar esa cizaña en el mundo, por lo que hemos de estar alerta y con filtros de fe para no dar entrada a ese veneno.


Librarnos de la torpeza de desechar lo espiritual por el hecho de que no se mide con métodos de medición de lo material; sería como tirar a la basura un peso porque no me mide la temperatura o la velocidad. Hay que tener la inteligencia suficiente como para distinguir y reconocer las diversas dimensiones de la vida humana, entre las que está la espiritual, para conocerla buscando y adentrándonos en ella, antes de desecharla con críticas absurdas que sólo muestran desconocimiento, como las planteadas por R. Dawkins y tantos otros atrevidos. No, ni ellos ni nadie es ateo por razones científicas, sino personales. Como no se puede probar la existencia de Dios científicamente, tampoco su inexistencia. Gracias a Dios son innumerables los científicos de todas las áreas que han tenido la suerte de conocer a Dios y creer en Él.