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viernes, 10 de julio de 2009

M. VALVERDE

RESPUESTAS A PROTES-2

Algunos protestantes dicen que es pecado "arrodillarse" delante de un hombre. ¿Es cierto? Si uno, al "arrodillarse", piensa en "adorar", comete pecado, de otra manera no. La adoración está reservada solamente a Dios. Los protestantes dicen que los sacerdotes son pecadores como nosotros, por lo tanto no pueden perdonar los pecados.

Hay que confesarse directamente con Dios. ¿Es cierto? Sí, hemos de confesarnos ante Dios en nuestra oración. Pero la Biblia habla también del poder que Jesucristo les dio a sus Apóstoles: "a quienes ustedes perdonen, queden perdonados, y a quienes ustedes no libren de sus pecados, quedan atados". (Jn 20, 22-23). El que seamos pecadores no le impidió reafirmar a Pedro en su lugar de cabeza, después de las negaciones y la resurrección, para salvaguardar la comunión, así como las encomiendas de evangelizar, aun a los que dudaban y seguirían siendo pecadores.

¿Por qué se hace el Vía Crucis? ¿Porque se usan velas y veladoras? ¿Porqué los sacerdotes usan sotana? ¿Por qué se reza el Rosario?Se trata de costumbres que varían según el tiempo y el lugar, para expresar el culto. Lo importante es que las costumbres no estén en contra de la Palabra de Dios, sino de acuerdo a ella.

Si Cristo murió en una cruz, ¿por qué la respetan tanto los católicos?No fue la cruz que mató a Jesús, fueron nuestros pecados. En la cruz, mediante sus sufrimientos, libremente aceptados, Cristo nos liberó, nos redimió y nos salvó. La cruz es el símbolo del amor extremo de Dios, y nosotros la respetamos como símbolo que nos recuerda su entrega de amor.

¿Es cierto que los católicos roban a Dios, porque no pagan el Diezmo?En el Antiguo Testamento encontramos la costumbre del Diezmo, que estaba destinado para el sustento de los sacerdotes y levitas que, por dedicarse al servicio a Dios, no habían recibido su repartición de tierra. En el Nuevo Testamento no se habla del Diezmo. Este concepto cambia y se promueve el espíritu de ayuda. La Iglesia católica entiende por Diezmo, no la décima parte, sino una cooperación voluntaria que puede ser el 1% de los ingresos anuales.

¿Por qué se reza por los difuntos?Si una persona muere en amistad con Dios, pero al mismo tiempo tiene algún pecado, es bueno orar por ella. Cada persona o comunidad puede escoger la manera práctica de orar: Misas, Novenas, Rosarios. Pero esta práctica ya aparece en el AT. Y tiene que ver con la comunión de los santos, es decir: comunión de bienes de todos los que estamos en Cristo, en la tierra como en el cielo, de ahí que puedan interceder ellos por nosotros y nosotros por ellos, como lo hacemos entre nosotros.

¿Por qué hay que guardar el Domingo y no el Sábado?Viviendo los Apóstoles, se cambió del sábado al Domingo la fiesta del día del Señor, pues Jesús resucitó en Domingo y es el primer día de la semana. Así como dejaron muchas otras prácticas del judaísmo, como la circuncisión y tantas otras prácticas y fiestas judías.

Muchos protestantes piensan que la Eucaristía o Cena del Señor es un recuerdo que dejó Jesús y se hace cada año en Pascua. Según ellos, Jesús no está realmente presente en el pan y en el vino consagrados, ¿Es cierto?La Biblia no dice "una vez al año" y habla de "cuerpo y sangre verdaderos". Dice, muy claro, que Jesús tomó el pan y el vino y los repartió, diciendo: "Esto es mi cuerpo y esta mi sangre que será entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mía". Y esa palabra memorial de la lengua original tiene el sentido de “Actualización”, sería como revivir eso mismo, como estar en el mismo momento en que se realizó, pues se realiza de nuevo realmente.

Los sectarios dicen que María no fue "Virgen", porque tuvo muchos hijos. ¿Tienen razón?Es falso. La Biblia habla de "hermanos de Jesús", no de "hijos de María". El término "hermanos" se utilizaba en el idioma que se escribió la Biblia, para referirse a parientes y amigos cercanos, como los sobrinos, primos, tíos. Y eso está manifiesto en muchas otras citas de la Escritura que dice hermanos a los que no son de sangre.

Los sectarios dicen que la Iglesia católica empezó con Constantino, en el año 313. ¿Es cierto?Es imposible, ya que el mismo Cristo aseguró que ni las puertas del infierno lograrían vencerla (Mt. 16, 19), y que Él mismo la cuidaría hasta el fin del mundo (Mt. 28,20). En el año 313, el Emperador Constantino sólo concedió libertad de culto a los integrantes del imperio romano, para que dejaran de ser perseguidos. El que fundó la Iglesia fue Cristo y el Espíritu Santo al venir sobre los apóstoles. De hecho tenemos muchos escritos de santos y apóstoles de antes del 313, incluso hablando de la eucaristía, de cómo creían en este sacramento y lo celebraban como nosotros hoy.

viernes, 3 de julio de 2009

SAN PABLO


RESPUESTAS A PROTES-1

La Iglesia responde brevemente a las principales dudas de protestantes
Tomar en consideración que la Iglesia Católica es santa y pecadora, Santa en virtud de su alma que es el Espíritu Santo, Y de su cabeza que es Cristo mismo; su dimensión invisible, espiritual y eterna; pecadora por su cuerpo que formamos todos, siendo pecadores como humanos, en su dimensión material, institucional y visible.

Está por tanto necesitada de conversión permanente, aspirando a la santidad, y consciente de lo cambiante de los tiempos y culturas a las que ha de saber adaptarse y traducir las enseñanzas divinas. Tiene las puertas abiertas a todos; compuesta por santos y pecadores, sabios e ignorantes… Susceptible de todo tipo de errores humanos por ignorancia o negligencia.

Esto significa que no todo lo que viven los laicos define a la iglesia o es legítimo doctrinalmente hablando. Hay mucho desconocimiento de Dios, muchas ideas erróneas, tergiversaciones, malos entendidos, sincretismo religioso que mezcla la fe católica con otras ideas esotéricas o fetichistas, lo cual es un absurdo, que la misma iglesia condena. NO dejarnos confundir por esos errores vividos por algunos que se dicen católicos sin serlo verdaderamente.

Muchos modos e ideas medievales formas de fe y tradiciones han de cambiar a la luz de los signos de los tiempos, de los paradigmas actuales y de la teología de hoy. Podemos disentir de muchas formas que no nos agraden, incluso los sacerdotes y obispos disienten o difieren de muchos de estos aspectos secundarios. Pero esto hay que distinguirlo de lo fundamental, de lo esencial de nuestra fe católica, sobre lo que versan las respuestas que siguen, de modo muy breve.

¿Quién es el anticristo? Algunas sectas afirman que le Papa es el anticristo. Todo el que se opone a Cristo y al establecimiento de su Reino, es anticristo, es decir de los enemigos de Cristo, sea persona, organización o estado. Afirmar que el Papa es el Anticristo es una calumnia, puesto que es el sucesor de San Pedro y el jefe de la Iglesia fundada por Cristo.

¿Qué son los "Libros Apócrifos"?Los libros apócrifos son los que fueron excluidos lista de libros reconocidos como inspirados por la Iglesia Católica, la única en el siglo IV, cuando se definieron los libros inspirados. Los protestantes que tienen inicio en el s. XVI aceptan la Biblia que definió la Iglesia, pero a excepción de algunos libros o partes de libros, que sacaron de sus biblias, con el pretexto de que son escritos en griego y no en hebreo. Pablo cuando dice que toda la escritura es inspirada por Dios (2 Tim 3,16) tenía la de los 70 que incluía todo, lo escrito en hebreo y en griego.

miércoles, 24 de junio de 2009

LA FE QUE SALVA

No es la simple caricatura de fe que se suele conocer comúnmente como un simple creer en la existencia de Dios -nivel al que muchos ni alcanzan- pero la fe por la que nos viene la salvación y la vida divina eterna no es esa. Dice la Biblia que también los demonios creen y tiemblan, pero no se adhieren a Dios ni se quieren someter a Él; en otras palabras, no le quieren dejar a Él ser Dios, pues se endiosan ellos mismos, tal cual nos sucede a los humanos.

No se trata por tanto de la “fe del carbonero”, que es más credulidad que creencia, sin apoyo en una experiencia del Dios vivo, pues dicen creer en Dios simplemente porque sí, por su mentalidad subjetiva, su tradición, costumbre, etc. Así como muchos opinan que hay extraterrestres y otros que no, pero sin apoyarse en experiencia alguna, pues así dicen muchos creer en Dios. Esa no es la fe de la que nos habla la Palabra, la fe que nos hace hijos de Dios, que nos da la salvación y la vida nueva en Cristo.

La Biblia afirma de modo claro, insistente y contundente que por la fe habitará Cristo en nuestros corazones, que nos hace hijos de Dios, que nos da la Vida eterna, que por ella recibimos la salvación, etc. (cf. Ef 3,17; Jn 1,18; 3,16; 6,40.47; 7,37-39; Mc 16,16 etc.).
¿A qué fe se refiere entonces? Se trata no solamente de creer en Dios, sino de creer a Dios. Es decir que la fe verdadera sería creer su palabra y por tanto acogerla y practicarla, como aclara y especifica Jesús en numerosas ocasiones. “El que escucha mis palabras y no las pone por obra se parece al hombre necio que edificó su casa sobre arena… (cf. Mt 7,21). Más feliz el que escucha y practica,…

La fe se practica por el amor (Ga 6.7), la fe sin obras está muerta (Stg 2,26). El que escucha y no practica se parece al que se ve en el espejo y al momento se olvida. Practicándola será feliz (cf. Stg 1,23-27). Y así son innumerables las referencias que nos hablan de que no puede haber fe sin la obediencia y práctica de su palabra.


En definitiva se trata simplemente de darle a Dios su lugar en nuestra vida, el lugar que le corresponde, el de único Dios y Señor. No tener otro Dios, guía, ni pastor más que Él. Hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres, dijeron los apóstoles cuando les detuvieron y encarcelaron prohibiéndoles hablar de Jesús (cf. Hch 5,29). Es decir, dejar a Dios ser Dios a costa de lo que sea, pues se trata de un valor absoluto que ha de estar por encima de cualquier otro. Antes perder cualquier otra cosa, pero no a Dios, la vida eterna, su Reino en el corazón (cf. Mt 5,29ss).

¿Crees que practicar su palabra con fe te hará feliz? ¿Cuáles crees que sean las consecuencias de practicarla y las consecuencias de no hacerlo?

domingo, 21 de junio de 2009

SOBRE LA FE

MITOS SOBRE LA FE

“La razón es el antídoto que permite superar los mitos religiosos y el relativismo actual”, constató Benedicto XVI recientemente durante la audiencia general. Son muchos los prejuicios existentes sobre Dios, propios de una creencia pre-evangelizada, quizás natural al ser humano (es decir, conceptos que se tienen de Dios sin conocer la revelación que Él hace de sí mismo) según la cual Dios habría de responder a nuestras peticiones y debería gobernar al mundo. Ante el Dios verdadero revelado en Cristo que no responde a estas expectativas humanas, el hombre muchas veces opta por negar a Dios y prescindir de Él, pensando que no existe.

No es que no exista Dios, lo que no existe es el dios del prejuicio albergado por muchos seres humanos; lo que no existe son los mitos sobre Dios creídos o pensados por muchos, incluso por cristianos pese a tratarse de imágenes de Dios radicalmente distintas a la manifestada por Cristo, desmentidas directamente por su vida y sus palabras. Es de esa imagen insustentable -y refutada por los hechos constatables de la vida cotidiana- de la que se apartan muchos de nuestros contemporáneos. No existe esa caricatura de Dios, a veces ridícula, que es la única que se ha presentado a muchos y que les ha parecido inaceptable o hasta chocante, que sin embargo es la que viven y manifiestan muchos cristianos.

Claro que no se puede creer en Dios gratuitamente, sólo porque otro lo diga; claro que no podemos quedar en una fe ciega, sin cimiento alguno; esto sería temerario, tanto como cualquier creencia sin fundamento. Ponerse a creer en algo nada más que porque sí o simplemente porque lo dice alguien puede ser muy peligroso, pues hay mucha mentira en el aire. Cuántas creencias absurdas y totalmente irracionales son pura invención humana; muchas veces salen de personas sin escrúpulos que únicamente piensan en su bolsillo o en su poder sobre los demás, por lo que quieren vendernos ídolos de todo tipo que son falsos remedios.

La fe cristiana tiene un fundamento y una revelación histórica; está cimentada en las experiencias de Dios de muchos siglos; desde los patriarcas y profetas en el nacimiento y crecimiento de un pueblo con el que Dios se fue revelando durante siglos, entrando en la historia y acompañándolo, hasta la manifestación más plena y perfecta en Cristo. Totalmente diferente de la absurda fe en ídolos o supersticiones inventadas por hombres, como la “santa muerte”, por ejemplo, o como la fe en unas piedras, velas, horóscopos y tantas creencias sin bases de ningún tipo, sin el sustento de verdaderas experiencias.

“¿Cómo invocarán a aquél en quien no han creído? ¿Cómo creerán en aquél de quien no han oído? ¿Cómo oirán sin que se les predique? Y ¿cómo predicarán si no son enviados?... Por lo tanto, la fe viene de la predicación y la predicación por la Palabra de Cristo” (Rom 10, 14ss)
Creer en Dios no es como creer si existen o no los extraterrestres. Cada uno puede tener una opinión, unos serán dados a creer y otros a no creer, pero sus opiniones son irrelevantes, sin base alguna; la fe cristiana no tiene nada que ver con este tipo de fe, pues creer así en Dios tampoco nos serviría para nada. Una fe sin conocimiento y sin experiencia no puede afectar a nuestra vida, ni nos puede salvar ya que no nos da la comunión con Dios. La fe sin obras está muerta y no puedo tener fe con obras de Dios sin tener experiencia de Dios, sin ser guiado por el Espíritu y sin experimentar su acción amorosa y poderosa, sin sentirme seducido por Dios hasta querer dar la vida por Él (no sólo muriendo, sino dándole la vida de cada día). De Dios conocemos lo que experimentamos. Hemos de experimentarlo para poder cimentar nuestra vida y nuestra fe en Él, pues sin ello habríamos creído en vano, nos dice San Pablo (1Co 15,2) ya que sin obras tendríamos una fe estéril.

Para creer en Dios necesitamos una experiencia de encuentro con Él, necesitamos conocerle no teórica sino vivencialmente, y esto no se da si no es por medio de la comunidad eclesial. Es un don que se recibe por medio de los instrumentos en los que Dios sigue vivo y actuando, dándose y haciendo el bien. La fe viene por el oído, por la predicación de la palabra de Dios que recibimos de los apóstoles de hoy -sean laicos o consagrados- que hablan en su nombre y hacen posible la acción del Espíritu que toca el corazón. Solamente Él proporciona una experiencia que produce un cambio radical y medular, no simplemente cosmético. La experiencia de Dios –que procede de la escucha y práctica de su Palabra- nos abre a la fe, y por ella le dejamos vivir a Dios en nosotros, nos dejamos iluminar y guiar por Él, pues su amor nos seduce y marca nuestra vida, nos capacita para amar como Él.

Por tanto, la fe, no es algo puramente teórico. No es algo que puedo perder si me dijeran algo, sea lo que sea. Si tuviera una fe teórica, sustentada en lo que otros dicen, podría perderla si luego dijeran otra cosa; como los que pierden la fe porque oyen decir que aquél milagro fue un fraude, o que un sacerdote dijo que no sucedió así tal o cual milagro… En cambio una fe bien cimentada en la experiencia, aunque descubrieran datos “contrarios” al evangelio, aunque dijeran que no fue así, etc., no podría tambalearnos, pues no podemos negar lo que hemos visto y oído.

¿Qué formas de creer has conocido?
¿Cuál crees que debe ser nuestro modo de creer en Dios para que nos lleve a una verdadera vivencia de la Palabra y una vida nueva en Cristo? ¿Qué necesitamos para ello?
¿Qué ideas erróneas has conocido sobre la fe?
¿Puede llegar a creer una persona sola, estudiando conceptos y teorías sobre Dios? ¿Puede un teólogo conocer muy bien todo sobre Dios y no tener fe? ¿De dónde viene la fe, cómo proporcionarla, facilitarla o suscitarla?